Primer escritor ruso en recibir el Premio Nobel de Literatura, Iván Bunin fue reconocido en 1933 por la rigurosa maestría de su prosa y por continuar, desde el exilio, la gran tradición clásica rusa. Marcada por la melancolía, la memoria y una observación minuciosa del alma humana, su obra retrata la vida rural, la decadencia de la nobleza y la nostalgia de una Rusia perdida. Desde Francia, Bunin convirtió el desarraigo en literatura de alta precisión y profunda belleza.